Queridas y
queridos míos, lo sé ¡lloverá! Regresé al blog, a la importancia de tener
vagina; estuve ausente por cuestiones de trabajo, pero ya estoy de regreso. No
teman, aún sigo en la radio. Comercial: Todos los jueves a las 11:00 p.m hora
del distrito federal por www.radioefimera.com
Rita Starr, la bandida del norte.
¿A cuántas
personas queremos y a cuántas no, pero aún así les decimos: Te quiero?
El sentimiento
de querer se ha ido difuminando en un tiempo en donde las palabras ya no
significan lo que deben y se convierten en muletillas.
¡Ahora resulta
que todo el mundo quiere! Y han ido denigrando la palabra con lo que se rebaja
el sentimiento; como diría el filosofo mexicano José José: “El querer pronto puede acabar, el amor no conoce el final y es que todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar”. No significa
que el querer sea menos valioso; podríamos decir que hasta tiene reglas, una de ellas, quizá la más
importante, es que no se puede querer en términos medios, o se quiere o no, nada
de mucho o poco.
Si el sentimiento de confianza, honestidad, el sentirse y ser
uno, sin tapujos ni mentiras, no es tan poderoso, entonces no se quiere, se
estima y si el sentimiento rebasa los límites de lo soportable, la delgada
línea de los defectos y se tiene una extraña adoración, entonces no es querer,
es amar, citando a José José: “El que ama no puede pensar todo lo da, todo lo da, el que quiere pretender olvidar y nunca llorar y nunca llorar“.
La palabra querer denota
complicidad, compatibilidad, el estar a gusto, confiar, preocuparse, dar por
placer; es valido usar está palabra incluso si llevas poco tiempo conociendo a
una persona –esto aplicable a cualquier circunstancia, amorosa, amistosa,
familiar, etc.- siempre y cuando sientas lo antes mencionado.
Querer no significa amar, por
tanto es importante especificar que es lo que estás sintiendo. A veces el
querer llega a fase amar, otras se mantiene en querer y nunca llega a caer en
estimar, recuerden que es si o no –claro hay excepciones como en todo-.
Y con todo esto quiero quejarme
de la manera en que usamos la frase te quiero, es fácil, la he escuchado en
boca de todos, si fuera posible eso de querer a todos y entre todos las cosas
en este mundo serían muy diferentes. La palabra te quiero juega dos realidades,
la que te dice: siento algo y la que dice: lo hago por compromiso. Sé que
cuando alguien te dice: te quiero, uno entra en pánico ¡más si tu no sientes lo
mismo!, sin embargo muchas veces nos acobardamos por no hacer sentir mal al
otro y cometemos el error de decirle: yo también, dos simples palabras que
pueden cambiarlo todo.
¿Por qué carajos mentimos? Le
hacemos más daño al otro haciéndole creer que lo queremos a decirle en un
principio: Yo no siento lo mismo, yo sólo te estimo o de plano un yo no te
quiero.
Posiblemente el querer más
verdadero sea hacia los amigos, a ellos comenzamos a apreciarlos y luego a
quererlos tal como son, pero sin llegar a amarlos. Es una muestra clara de cómo
el querer, es verdadero, duradero y sin reparos ¿entonces porque usar este
termino como si se tratara de un “hola” o un “adiós”? Las nuevas generaciones se han dado e lujo de
demeritar ese sentimiento. Sólo nos queda utilizarlo de manera adecuada y no
dejar que nos meta en problemas.
¿Ustedes creen que los te
quiero se han convertido en una muletilla de las nuevas generaciones?
Fue algo corto el chisme de hoy
queridos, pero estoy agarrando vuelo, prometo no abandonarlos de nuevo y
escribirles más seguido. No se olviden de escucharme por la radio.
Kiss Kiss Rita www.radioefimera.com
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