La voz de la vagina

Un espacio para reclamos, puntos de vista y el humor que trae consigo tener vagina.

jueves, 30 de mayo de 2013

La generación del mal querer

Queridas y queridos míos, lo sé ¡lloverá! Regresé al blog, a la importancia de tener vagina; estuve ausente por cuestiones de trabajo, pero ya estoy de regreso. No teman, aún sigo en la radio. Comercial: Todos los jueves a las 11:00 p.m hora del distrito federal por www.radioefimera.com Rita Starr, la bandida del norte.

¿A cuántas personas queremos y a cuántas no, pero aún así les decimos: Te quiero?
El sentimiento de querer se ha ido difuminando en un tiempo en donde las palabras ya no significan lo que deben y se convierten en muletillas.
¡Ahora resulta que todo el mundo quiere! Y han ido denigrando la palabra con lo que se rebaja el sentimiento; como diría el filosofo mexicano José José: “El querer pronto puede acabar, el amor no conoce el final y es que todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar”. No significa que el querer sea menos valioso; podríamos decir que hasta  tiene reglas, una de ellas, quizá la más importante, es que no se puede querer en términos medios, o se quiere o no, nada de mucho o poco.
Si el sentimiento de confianza, honestidad, el sentirse y ser uno, sin tapujos ni mentiras, no es tan poderoso, entonces no se quiere, se estima y si el sentimiento rebasa los límites de lo soportable, la delgada línea de los defectos y se tiene una extraña adoración, entonces no es querer, es amar, citando a José José: “El que ama no puede pensar todo lo da, todo lo da, el que quiere pretender olvidar y nunca llorar y nunca llorar“.

La palabra querer denota complicidad, compatibilidad, el estar a gusto, confiar, preocuparse, dar por placer; es valido usar está palabra incluso si llevas poco tiempo conociendo a una persona –esto aplicable a cualquier circunstancia, amorosa, amistosa, familiar, etc.- siempre y cuando sientas lo antes mencionado.
Querer no significa amar, por tanto es importante especificar que es lo que estás sintiendo. A veces el querer llega a fase amar, otras se mantiene en querer y nunca llega a caer en estimar, recuerden que es si o no –claro hay excepciones como en todo-.

Y con todo esto quiero quejarme de la manera en que usamos la frase te quiero, es fácil, la he escuchado en boca de todos, si fuera posible eso de querer a todos y entre todos las cosas en este mundo serían muy diferentes. La palabra te quiero juega dos realidades, la que te dice: siento algo y la que dice: lo hago por compromiso. Sé que cuando alguien te dice: te quiero, uno entra en pánico ¡más si tu no sientes lo mismo!, sin embargo muchas veces nos acobardamos por no hacer sentir mal al otro y cometemos el error de decirle: yo también, dos simples palabras que pueden cambiarlo todo.
¿Por qué carajos mentimos? Le hacemos más daño al otro haciéndole creer que lo queremos a decirle en un principio: Yo no siento lo mismo, yo sólo te estimo o de plano un yo no te quiero. 
Posiblemente el querer más verdadero sea hacia los amigos, a ellos comenzamos a apreciarlos y luego a quererlos tal como son, pero sin llegar a amarlos. Es una muestra clara de cómo el querer, es verdadero, duradero y sin reparos ¿entonces porque usar este termino como si se tratara de un “hola” o un “adiós”?  Las nuevas generaciones se han dado e lujo de demeritar ese sentimiento. Sólo nos queda utilizarlo de manera adecuada y no dejar que nos meta en problemas.

¿Ustedes creen que los te quiero se han convertido en una muletilla de las nuevas generaciones?

Fue algo corto el chisme de hoy queridos, pero estoy agarrando vuelo, prometo no abandonarlos de nuevo y escribirles más seguido. No se olviden de escucharme por la radio.

Kiss Kiss Rita  www.radioefimera.com

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