La voz de la vagina

Un espacio para reclamos, puntos de vista y el humor que trae consigo tener vagina.

lunes, 13 de junio de 2011

La primera edición

Bienvenidas sean florecillas silvestres a este espacio Bloggero, antes de empezar debo dejar en claro que no es una página feminista y quien se atreva a decirlo seguro es un hombre. No busco cambiar las mentes féminas pero si crear una tendencia, tendencia a tomar con humor algunas cuestiones cotidianas que como mujeres vivimos de manera diferente a los hombres incluso diferente a otras mujeres, siempre parecidas chicas, ya sea identificarnos o reírnos de situaciones que no podemos manejar o de cómo las manejamos.

Vayan por un cafecito o inviten a sus amigas- novios no es conveniente no queremos que nadie resulte asustado u herido, porque el que el blog no sea feminista no quiere decir que no vayamos a sacarles los trapitos al sol-.

Para esta edición de lujo- por ser la primera- hablaremos de nuestra primera vez… tranquilas que las indiscreciones vendrán en próximas ediciones, hablo de la primera visita que tuvimos con el ginecolog@ . Sea sola o acompañada, joven o ya adulta, las visitas al ginecolog@ siempre nos hacen temblar, es involuntario. Yo recuerdo la primera vez que fui, estaba temblando de pies a cabeza ¿Qué me hará? ¿Qué me verá? ¿Qué instrumentos usará? Mil preguntas revoloteando en mi cabeza. Una vez que te pasan al consultorio, el doctor o la doctora te saludan como si fueran amigos de toda la vida, no falla, todos te tratan y te hacen sentir muy bien, incluso hasta la más arisca te da una buena bienvenida- por supuesto de ahora en adelante sabrá mucho de ti, se conocerán íntimamente y conocerá lugares de ti que ya quisieran muchos- así que la confianza es lo número uno. Cuándo comienzas a relajarte mientras das tus datos y cuentas alguna que otra anécdota, inspeccionas el lugar y hasta te das el lujo de redecorar un poco, pero una vez que te piden que te quites la ropa y miras la camita con los- no muy cómodos- compartimentos para tus pies, el nervio regresa. Te quitas la ropa, la acomodas, te pones tu batita, respiras profundo y te acomodas. Te sientas, luego te acuestas, te mueves, te haces más abajo, subes tus piernas- ligeramente apretada como para que nadie vea nada- el ginecolog@ te pide que te relajes y toma el famoso “PATO” que sigo sin entender por qué lo llaman así, para mi es todo menos un amistoso y bonito pato ¡Ni amarillo es! , no falta que echas un vistazo alrededor y miras la cantidad de instrumentos que ni usaran contigo pero que te hacen temblar, tijeras extrañas, instrumentos que te recuerdan al dentista, cuchillitos, pinzas afiladas, porque eso sí ¡Todo lo vez afilado! Si hubiera una cuchara entre los instrumentos te parecería la cuchara más aterradora. Y bueno que si abren que si cierran, el caso es que siempre es incomodo, te explican paso a paso que sucede, que tienes que no, etc. Una vez que te piden ponerte la ropa, casi, casi saltas de emoción de la camita y te vistes ¿Qué ya todo terminó? Perenme tantito que siguen las “preguntas” para quienes fuimos solas o acompañadas por amigas ese proceso es penoso pero hasta cierto punto gracioso, pero ¿Qué hay de las que van con sus mamás….? Personalmente no he vivido la experiencia, pero por lo que me han contado es de comerse con los ojos al ginecolog@, preguntas como ¿Desde cuándo eres sexualmente activa? ¿Con cuantas personas has mantenido relaciones? Y ¿Cuál es tu posición preferida? Son algunas de las interrogantes que tienes que contestar, ya sea que apliques la de “Mamá me esperas a fuera” lo cual solo confirma las sospechas de tu madre o te sientas en el confesionario de Big brother contando tus intimidades ¡Dios proteja tu alma pecadora y pecaminosa!

Que nos queda más que ser sinceras y pasar un ratito de vergüenza- que el ratito será en varias ocasiones- y aceptar la cruda realidad de que esto es inevitable. Para mala fortuna las visitas al ginecolog@ no siempre son como ir de comprar, sin embargo son necesarias. Y si ustedes son de las que piensan como yo de que “los hombres la tienen más fácil” en ese sentido, que sólo sea para hacernos más fuertes y no dejar pasar las revisiones, prevenir chicas, prevenir.

Espero haberlas entretenido un ratito y me dejen comentarios y sobretodo anécdotas, sigan las próximas publicaciones, no olviden invitar a más amigas a chismear un ratito.

Kiss kiss a todas

1 comentario:

any dijo...

hahaha no manches ke gracioso.. no por que me haya pasado..digo..hahahha ni de chiste iria con mi mama imaginatee me descomulgan!!