La voz de la vagina

Un espacio para reclamos, puntos de vista y el humor que trae consigo tener vagina.

miércoles, 15 de junio de 2011

¡¡BAJAN!!

Chicas bienvenidas una vez más, muchas gracias por los comentarios dejados en FB, se les agradece mucho que lean y que comenten. En esta ocasión hablaremos de la tocadera… ¡Sí muchachas! Ya empezamos con las indiscreciones, y es que es una realidad, a todas nos han dado nuestra tocadera, pero por favor permítanme decirles de que se trata. Ya sea en la gran ciudad o en una pequeña comunidad todas sin lugar a dudas hemos y seguiremos sufriendo de las tocaderas en los transportes públicos ¿Ya nos vamos entendiendo? No hay subida o bajada en la que una no sea tocada ¡Oiga no hay derecho! Acá en el Distrito Federal el gobierno decidió dividir tanto el metro como el metrobus en vagones para hombres y vagones para mujeres, que en realidad sirvió para dos cosas: para nada y para pura madre.

Son las tres de la tarde, hora pico en donde algunos salen del trabajo y otros van hacia él, el vagón de mujeres es pequeño- ¿Acaso no saben que somos más Muchachonas que jovenzuelos?- y no faltan los típicos que, o no saben leer o tienen un inexplicable nivel elevadísimo de estrógenos, lo que creen que les da derecho a invadir carriles femeninos. En lo particular la medida no me disgusta ni me gusta si no todo lo contrario, pero si ya te lo establecen como regla del transporte público ¿Qué cuesta respetarlo? No vamos muy lejos, en los vagones viene una propaganda de ALTO a la violencia, en donde te dan una lista de cosas por las que puedes denunciar a alguien de acoso, entre ellas: 1) Miradas lascivas- así que si alguno de los caballeros en el carril equivocado es bizco corre riego de ser denunciado, conste que se le advirtió- 2) Manoseo innecesario (en palabras más propias claro) así que si algún hombre se le ocurre moverse un poco para poder acomodarse- entre al apretujadero de señoras, chicas, niñas, ancianas y bolsas- y me roza el hombro ¡Que le corten la cabeza! Estamos de acuerdo que él se lo busco por andar en carriles ajenos. 3) Señas obscenas, esperemos que nadie confunda las señas de algún sordo mudo que ingrese al vagón o estará frito. 4) Vocabulario inapropiado hacia las féminas y al que se le ocurra, o se lo madrean entre todas las chicas o le lavan la boca con petróleo. Te dan números para denunciar si alguien comete alguno de los anteriores actos impropios, sobre aviso no hay engaño.

A pesar de las “medidas de seguridad” tomadas para un mejor uso de los transportes colectivos, no falta el antichic que se pasa de listo y le vale dos cacahuates, a fin de cuentas el vagón es “más seguro” y ellos tienen el mismo derecho a viajar seguros y sin toqueteos. Pero aun así no la tienen tan fácil, el hombre que se sube al vagón equivocado soportará por ley: 1) Miradas de disgusto por parte de todas aquellas mujeres que estén a su alrededor. 2) Comentarios poco disimulados de “Este es el vagón de mujeres ¿Qué no?” Y como última medida 3) El que al bajar en una estación se dé el pitazo al policía y se detenga el avance del transporte hasta que los “caballeros” abandonen el vagón y se reubiquen en el que les corresponde, que aquí debo hacer un enorme reconocimiento, tanto para los policías como para las mujeres. Me ha tocado en varias ocasiones que el transporte sea detenido y los policías hagan valer la ley y pidan a los caballeros que se pasen de carril o de plano que abandonen el transporte, es de reconocer que los polis hagan su trabajo y que algunas veces tengan que bajar de los pelos- literalmente- a todo aquel que se quiera hacer muy salsa. Y reconozco también que una vez que pasa eso, las mujeres del vagón casi besan y dan su número telefónico al poli en cuestión en agradecimiento.

Así es esto queridas mías, no es una cuestión de feminismos ni machismos, es sólo cuestión de atacar las reglas para evitarnos infortunios. Entre mujeres podemos soportar las miradas de “viboreo”, las nalgadas y la rozada de boobie y alguno que otro bolsazo, pero no pasa de una sonrisa hipócrita, un “perdón” y un pisotón como que no queriendo la cosa.

Algo con lo que tenemos que lidiar día a día y no hay más que verlo por el lado gracioso a menos claro que alguno se quiera pasar de vivo, entonces tomemos las medidas necesarias, mi recomendación es gritar ¡¡Pervertido, asqueroso!! Para que sea víctima de un linchamiento y termine bajándose en la estación más próxima. Las espero en la siguiente edición.

Kiss kiss

Rita

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