La importancia de tener vagina
dedica esta edición a una persona que nos ha dejado físicamente y cuya
fortaleza merece reconocimiento. Podrán pensar que hablo de Nelson Mandela,
quien también se ha ido y cuya trayectoria es digna de honores, sin embargo no
se trata de él. En esta ocasión hablo de una persona que no saldrá en los periódicos
y a quien los presidentes no le dedicaran palabras o días de duelo, pero su
familia la recordará por siempre.
Mi tía fue una mujer con la
vagina bien puesta, que luchó por largos años contra el cáncer, y continuó su
batalla contra otros improperios de la vida, siempre con su particular modo de
ser, cuidando de su familia, hijos y nietas, de sobrinos y adoptados. A veces
personas tan comunes y tan cercanas son dignas de admiración, así no hayan
dirigido un país o luchado contra el racismos, existen personas que pelean día
a día por lograr sacar a flote a su familia, o por ser mejores seres humanos o por lo menos luchamos por no ser un
desperdicio en esta parte de la existencia.
Es difícil despedirse de las
personas a las que tanto queremos, nadie nos enseña a decir: Nos veremos luego.
Adiós, hasta que nos reunamos de nuevo.
¿Quién a tu alrededor merece una
mención honorifica por lo que hace a diario? Podrías incluso ser tú.
¡Esto es un hasta luego a todas
esas personas que regresan al cosmos, a la energía del universo, a ese estado
en el cual todos, tarde o tempranos, nos reencontraremos!
1 comentario:
Tienes tanta razon, hay gente que trabaja diario y que estan tan proximas a nosotros, pero que la mayoria de las veces pasan desapercibidas un reconocimiento para todas ellas, en lo particular mi madre y mi esposa, honor a quien honor merece.
Publicar un comentario