La voz de la vagina

Un espacio para reclamos, puntos de vista y el humor que trae consigo tener vagina.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Diálogo con mi vagina

Hoy mi vagina me habló. No me pareció extraño ya que todo el tiempo lo hace, se queja demasiado, pero esta vez la que se quejaba era yo. Renegaba de su existencia, a lo que ella me contestó:

Claro… no soy una vagina fácil ¿Cuál vagina lo es? Y sí, nos pasa de todo, que porque si hace aire, que porque no hace, que si el calor, que si el frío, total que siempre la llevamos de perder. Por todo nos enfermamos, somos muy sensibles, pero también tenemos cosas buenas.

Sé que un pene es mucho menos complicado, su piel es más gruesa y resisten más, pero son menos elásticos y mucho más débiles que nosotras las vaginas, mira que dejar que salga un bebé ¡se dice fácil! Nosotras tenemos la capacidad de estirarnos como un resorte y volver al estado original. Además nuestra vida es más longeva. Y no tenemos que ser estimuladas por ninguna pastilla azul, roja o verde para funcionar.

Un vagina podrá ser más vulnerable dentro de la sociedad y será objeto de persecución, para nuestra suerte, una vagina bien puesta puede abrirnos muchos caminos, no, no pienses mal, no estoy hablando de entablar relación con cada pene que se nos acerque, hablo de que la vagina a lo largo de los años ha llenado a la mujer de ciertos estereotipos de los que podemos sacar ventaja, como la ternura, la compasión, la vulnerabilidad, la inocencia, y cuando gracias a mí, aplicas uno de estos estereotipos para conseguir algo, no te quejas.

Además, los penes podrán tener cabeza ¡pero no piensan! Y están expuestos a ser más lastimados físicamente. Nosotras somos más discretas y no nos andamos mostrando petulantemente, lo que te hace lucir estética.

Dentro de las comparaciones, las vaginas recibimos los más lindos, somos como una rosa, una dulce manzana y una fresa de temporada.

Además al parecer los penes no tienen memoria, por tanto todas las vaginas son iguales, mientras que nosotras tenemos memoria fotográfica y llevamos un registro de los visitantes; tamaño, peso, talla, etc.

Y sin quejarnos aceptamos la incómoda visita de Papa Nicolao cada seis meses.

Sé que a los cuarenta y tantos te traigo como loca y me descontrolo (aunque nos divertimos tanto como en nuestros veintes) pero las señoronas hormonas se estresan y nos traen de un genio, pero al menos “ya podemos tirar la toalla” y no volver a preocuparnos por Andrés, ese pelirrojo que viene que cada mes.

No me queda más que resignarme a vivir conmigo y tu conmigo reina, no tengo devolución, así que mejor hagamos un trato, cuídame, dame mantenimiento- no mucho, No poco- mantenme informada de todo lo que acontece y cuando la cosa se ponga dura… ¡Yo me encargo! … ¿Pues en qué estás pensando mujer? Me refiero a que cuando haya mal tiempo pongamos nuestra mejor car, y entre las dos enfrentar lo que venga, total entre vaginas como entre mujeres siempre nos echamos la mano… ¿Qué, ahora no pensaste mal? ¡Si hasta pene pareces!

Y a ustedes ¿Qué les cuenta su vagina?

No hay comentarios.: